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viernes, 13 de marzo de 2015

Ternera bourguignon. Probablemente el estofado más rico



Cuando vi la calidad de la carne, ya imaginé que este plato me iba a salir muy bueno, porque ya lo he hecho en otras ocasiones y lo sé, pero la realidad aún ha superado todas mis expectativas.
La receta se inspira como su nombre indica, en la clásica del buey bourguignon, una de las maravillas típicas de la cocina francesa. 
Como el buey no está al alcance de cualquiera, ni por precio, ni por proveedor en donde encontrarlo, yo suelo hacer este plato con ternera. Ahora bien, en esta ocasión, con una ternera ecológica, que ha resultado ser tan, tan rica, que de verdad, me parece difícil superar.


Se trata de una ternera nacida, criada y sacrificada en España, con una alimentación totalmente ecológica, todo ello certificado por el Consell Català de Producció Agrària Ecològica y con una identificación individual para cada una de las terneras. 

Comprobar cómo influye la calidad de la carne en el resultado general del guiso y lo más importante, de la digestión, nos hace pensar en lo poco exigentes que somos a nivel cotidiano, a la hora de comer. No es sólo que los sabores son extraordinariamente mejores, es que la salud, también lo nota. 
La actual producción masiva de carne, obliga al uso de tantos productos químicos y farmacológicos que aún parece un milagro que lo que comemos cada día, sepa a algo más que a medicamento. Y no parece que tuviera que ser tan difícil. 

Por ejemplo, esta ternera cuesta poco más de tres euros por kilo, de diferencia, respecto a la ternera no ecológica, o sea, que no me digáis que no merece la pena. 
La cuestión no es ya lo que cuesta, si no dónde encontrarla, porque apenas hay sitios en donde podamos comprar carne ecológica. Y es como la pescadilla que se muerde la cola: si no la demandamos, no la traen; si no la traen, no la demandamos. 
Por eso, creo que es importante, que en nuestros proveedores habituales, pidamos cosas sanas, carne ecológica, frutas y verduras no tratadas, alimentos en general sanos y naturales, sin toda la carga tóxica que hoy lleva la mayoría de productos que consumimos. 
Quizás si todos pedimos calidad, acaben trayendo calidad.


Para los que estáis por aquí, por esta zona, os paso la información. Esta ternera la he comprado en Cárnicas Ximo una carnicería gourmet, que tiene todo eso que siempre andamos buscando y que parece imposible encontrar. Además de esta ternera a tan buen precio, tienen pollo ecológico, embutidos caseros que son una pasada, quesos, vinos, productos gourmet y huevos de esos de verdad, de los que salen con la yema anaranjada.
Están en Mutxamel, en la calle Elda número 24. Os aseguro que merece la pena. 

Y bueno, vamos con la receta que parece larga y complicada pero no lo es, en realidad se hace fácilmente y el resultado es impresionante. 

Ingredientes:

Un kilo de carne de ternera ecológica
150g. de bacon ahumado
Medio litro de caldo de carne
Una cucharadita de bovril u otro concentrado
90g. de mantequilla
Dos o tres dientes de ajo
Una zanahoria
Un ajo puerro
Una cebolla
30 g. de harina
Un vaso y medio de vino tinto con cuerpo
10 ó 12 cebollitas en vinagre, de las pequeñas
300g. de champiñones no muy grandes
Un trozo de apio
AOVE
Sal
Pimienta
Perejil
Tomillo y
Unas hojas de laurel


Lo primero que haremos es preparar el caldo. Yo lo hice con dos hermosos huesos de la misma ternera ecológica que me dieron en la carnicería. Simplemente con ellos y un poco de apio, salió un caldo excelente


En ese mismo caldo, vamos a escaldar las lonchas de bacon. Muy poco tiempo, casi poner en el caldo y sacar. Secarlas y reservar.



Y seguimos con la mise en place:

Cortamos la ternera en tacos no demasiado grandes


Picamos los ajos en el mortero


Cortamos la cebolla en brunoise, la zanahoria en daditos y el ajo puerro en medios aros. 


Y comenzamos a cocinar, para lo cual, necesitaremos una cazuela de barro o de algún material parecido resistente al calor, porque luego tendrá que ir al horno. 

Ponemos un par de cucharadas de aceite y calentamos con la mitad de la mantequilla


Una vez caliente, freímos el tocino hasta que quede un poco dorado. Reservamos.


En la misma cazuela, vamos friendo la carne por tandas, intentando que nos quede doradita. La vamos reservando en un plato.


Cuando está dorada toda la carne, en la misma cazuela echamos los ajos, la zanahoria, la cebolla y el ajo puerro. Todo ello lo pochamos bien. 




Entonces añadimos la harina y damos un par de vueltas, para a continuación,  echar el vino, el caldo y el concentrado.



Añadimos también el laurel, el tomillo, perejil y un trozo de apio.


Dejamos que comience a hervir y añadimos la carne y el tocino.


Salpimentamos y tapamos la cazuela, para introducirla en el horno a fuego muy lento (150º) durante al menos dos horas.


Mientras tanto, en una sartén, fundimos el resto de la mantequilla y salteamos las cebollitas en vinagre.


Cuando estén doraditas, las retiramos y en la misma grasa, salteamos loschampiñones.


Reservamos también hasta el momento en que pasadas dos horas, sacamos del horno nuestro estofado y añadimos todo. Quitamos el apio y si queremos el laurel y seguimos cociendo durante media hora más hasta que la carne se presente tierna y el estofado, con su caldo bien espesito y rico, rico.



No olvidéis una buena barra de pan para comeros este plato, porque está tremendo.



Y eso es todo amigos. Este plato no lo hacemos en clase porque requiere de esas dos horas y media de horno lento y el tiempo no nos da, pero con este paso a paso, alumnos y no alumnos,  seguramente no vais a tener ningún problema y de verdad que es un recetón.


Un abrazo

viernes, 6 de marzo de 2015

Arroz con manitas y sí, yo soy la gorda.


Soy la primera de la izquierda, la gorda de las matrioskas. Así me voy imaginando a mí misma, sobre todo desde que voy cumpliendo años y voy recordando, viendo crecer a mis hijas,  las yoes que he sido a sus edades, esas yoes que siguen dentro de mí.


Con claridad recuerdo mis quince años, la edad que tiene mi hija menor. Recuerdo allí en Orihuela, los pensamientos, los amigos, las inquietudes... Siento y hasta parece que puedo escuchar o paladear, la música o los sabores que me deleitaban. Y recuerdo igualmente los 16 y los 18 y los 30 y los….

domingo, 1 de marzo de 2015

I Curso de cocina para niños

El curso más esperado del año: ¡Cocina para niños!



Vamos a divertirnos como auténticos mini chef. 

¿Dónde?
En Sabores de Viena Escuela de cocina. Alicante, muy cerca de la Universidad.

¿Cuándo?
El sábado día 28 de Marzo de 2015. De 10 a 14 horas. O bien
El domingo día 29 de Marzo de 2015

¿Cuanto cuesta? 
30 Euros. Incluye ingredientes, dossier y diploma.

¿Solos?
Los que lo deseen podrán venir acompañados de un adulto.

Plazas limitadas. Date prisa. Reserva ya tu plaza
A través del correo (vienasabor@gmail.com) o por teléfono: 676 52 98 57


¡¡Vamos, vamos!! No te lo pierdas

jueves, 26 de febrero de 2015

Butifarras de Negrín


Otra receta de ese libro estupendo de la cocina de la Vila Joiosa llamado: “El menjars de les nostres mares”.
Es un libro curioso, editado por el Ayuntamiento de la Vila Joiosa en el año 2007. Las  recetas vienen en tres idiomas: valenciano, castellano e inglés.
Esto nos da una idea de lo turístico de un pueblo costero como es la Vila y también de lo pintoresco que puede llegar a resultar hoy día, el tema gastronómico tradicional.

Pues bien, dicho esto sobre el libro, no menos curiosa resulta la receta, también con un nombre simpático: “botifarres de Negrín”, o en castellano: “butifarras de Negrín”.
Forma parte de esas recetas que comentábamos hace poco, destinadas a engañar, de buena fe, eso sí, al estómago y al paladar, pues no conteniendo ni carne, ni siendo como su nombre indica, butifarra, sí tiene su aspecto y bastante de su sabor.

En cuanto a su nombre, no es el único plato de la época que se denominó “de Negrín”. El por qué lo encontramos en la culinaria de finales de la II República española, de la que Negrín  fue Presidente ya en el exilio.

sábado, 21 de febrero de 2015

Cuencos de chocolate


Podríamos decir que más que una receta, es un trabajo manual, un trabajo de modelado del chocolate.
Todo empezó ayer mañana con un whatsapp.  Mi hija me enviaba una foto de un cuenco de chocolate, muy parecido al que veis y su mensaje: Quiero hacer esto.
Yo ya había visto por la Red estos cuencos y me parecían muy bonitos, la verdad, pero no me había puesto a ello, así que era buena ocasión y le dije: bueno, trae chocolate blanco y fresas y lo hacemos, lo demás creo que lo tenemos.

Y fue dicho y hecho.


Lo que se necesita no es mucho:
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