Buscar en el blog

Cargando...

viernes, 6 de marzo de 2015

Arroz con manitas y sí, yo soy la gorda.


Soy la primera de la izquierda, la gorda de las matrioskas. Así me voy imaginando a mí misma, sobre todo desde que voy cumpliendo años y voy recordando, viendo crecer a mis hijas,  las yoes que he sido a sus edades, esas yoes que siguen dentro de mí.


Con claridad recuerdo mis quince años, la edad que tiene mi hija menor. Recuerdo allí en Orihuela, los pensamientos, los amigos, las inquietudes... Siento y hasta parece que puedo escuchar o paladear, la música o los sabores que me deleitaban. Y recuerdo igualmente los 16 y los 18 y los 30 y los….

Y es que quizás cuando tienes esos 30 y tu hijita tiene dos años, no te acuerdas bien de quién eras tú a los 2 años, sin embargo, cuando es tu hija la que tiene 30, sí recuerdas aquel yo tuyo, con ella en tus brazos.


Puede que parezca un poco laberíntico, pero así lo imagino, tal y como es la matrioska, en la vida misma.

Esta sociedad en la que uno se envuelve, no perdona cuando sales de la franja. Y no sólo de la edad, que de eso hablo, si no  en el tema de la talla  o el pensamiento. Es una sociedad un poco correctora: los dientes todos en su sitio, los pies y los andares, todos derechos, el peso entre tal y cual, rejuvenecer o envejecer según precise cada cual para entrar en la edad del éxito,  las narices o los pechos de las medidas precisas, el comportamiento uniformado, por cursos, por clases… Y si no, ahí están los cirujanos plásticos o los aparatos dentales, plantillas para los pies o para el pensamiento.

¡Ah Dios mío! ¿Cómo queremos defender la diversidad cultural, idiomática o política, si nos estamos puliendo cada cosa que como humanos, nos hace diversos dentro de este Universo?


Yo les explico así a mis hijas: Dentro de mí, hay una mujer de 15 años, a veces muy presente. Hay también una mujer de 25, de 30, de 40… Hay una hija y hay una madre. Mi hueco no es vacío, porque contiene a todas las que he sido y soy, desde la matrioska chiquitita de la que apenas me acuerdo, hasta la que habito hoy en día, con todas mis imperfecciones todavía a la espera de su desarrollo. Así que sigue vigente algo que solía decir, cuando alguien me intentaba encasillar o clasificar: “…Es que yo, soy muchas”.


Y muchas son las formas de hacer este arroz que hoy os traigo, arroz típico de la zona sur de la provincia de Alicante: el arroz con manitas.
Por aquí por Alicante y hacia el norte, es más conocido el arroz con pata, pero con pata de ternera. Este de manitas de cerdo, es más de la Vega y sobre todo de la zona lindante con Murcia.
No es un arroz que yo haga con mucha frecuencia, después de todo, lo de la gorda de las matrioskas tampoco hay que tomarlo al pie de la letra ¿no? Pero cuando lo hago, nos rechupamos los dedos.
A ver si a vosotros también os gusta.

Ingredientes: (Para cuatro personas)


150g. de garbanzos en remojo al menos 12 horas antes
2 manitas de cerdo
El embutido que más os guste, en este caso puse: un trozo de chorizo, dos morcillas de cebolla y un blanco (algunos se me escaparon de la foto).
3 ó 4 dientes de ajo
Un pimiento rojo
Un tomate
Una ñora
Una cucharada de preparado de tomates secos (opcional)
Azafrán en hebra
Aceite de oliva virgen extra
Sal
½ kilo de arroz

Y así lo hacemos:

Lo primero que haremos es poner a cocer los garbanzos, con las manitas de cerdo bien limpias. Yo suelo frotarlas con limón y aclaro luego con agua.


Una vez están cocidos y blandos los garbanzos, seguimos con la receta.

Ponemos a calentar un fondo de aceite de oliva virgen extra, en una perola de barro. Freímos los ajos cortados en láminas, cuidando que no se quemen. Sacamos y reservamos en un plato.


A continuación freímos en el mismo aceite, unas tiras de pimiento y la ñora limpia de semillas y cortada en trozos.


Retiramos y seguimos en el mismo aceite, freímos ahora el embutido. El chorizo y el blanco cortado en trozos, la morcilla entera, pero pincharla para que no se derrame su contenido.


Por último, después de retirar el embutido, añadimos medio tomate troceado y una cucharada de preparado de tomates secos.

Sobre el preparado de tomates secos, os cuento que es simplemente,  tomate seco cortado muy finamente, macerado en AOVE.

Normalmente preparo esto y lo tengo en mi despensa, en un tarro de cristal bien cerrado a la espera de ser usado. Lo utilizo en ensaladas, como acompañante de pastas o pescados, en fin, está bueno con todo. En este caso, lo usaremos como aromatizante de este arroz.


Una vez está el tomate hecho, añadimos todo lo que teníamos reservado, de nuevo a la perola: los ajos, los pimientos y la ñora y el enbutido, sacando la carne de la morcilla de cebolla. Añadimos también los garbanzos.


Echamos el arroz y le damos unas vueltas para impregnarlo bien de los sabores. También añadimos azafrán y sal.


Luego, añadimos litro y medio de agua o de caldo muy ligero y por último, las manitas deshuesadas y troceadas.

Ya tenemos todo el preparado y dejamos que inicie la cocción, momento en el cual, introduciremos en el horno, no sin antes haber colocado medio tomate en el centro de la perola.



El tiempo de horno es ajustable cada cual a su propio horno. Yo lo tuve unos 10 minutos y así meloso, pero sequito y hecho es como sale del horno.


Es un arroz muy sabroso, que te deja al comerlo, un poco los labios pegados, por la gelatina de las manitas. Naturalmente habrá a quien no le guste, pero esto es uno de sus principales atractivos, un poco como los callos.

También os cuento que las calorías de este plato, le vienen del embutido, no de las manitas, ya que éstas son gelatinosas, pero no grasas.


Forma parte de esa colección de arroces de esta zona, llamados empedrados o empedraos, nombre que se debe al añadido de garbanzos o en algunas ocasiones, de alubias. 



El horno también le da un carácter especial. Los arroces al horno son como un poco melosos y más este, que como hemos dicho, tiene la gelatina de las manitas.
Para mí es un arroz de invierno, tradicional, lleno de esa esencia de la cocina de toda la vida.

Espero que lo disfrutéis.

Un abrazo

domingo, 1 de marzo de 2015

I Curso de cocina para niños

El curso más esperado del año: ¡Cocina para niños!



Vamos a divertirnos como auténticos mini chef. 

¿Dónde?
En Sabores de Viena Escuela de cocina. Alicante, muy cerca de la Universidad.

¿Cuándo?
El sábado día 28 de Marzo de 2015. De 10 a 14 horas. O bien
El domingo día 29 de Marzo de 2015

¿Cuanto cuesta? 
30 Euros. Incluye ingredientes, dossier y diploma.

¿Solos?
Los que lo deseen podrán venir acompañados de un adulto.

Plazas limitadas. Date prisa. Reserva ya tu plaza
A través del correo (vienasabor@gmail.com) o por teléfono: 676 52 98 57


¡¡Vamos, vamos!! No te lo pierdas

jueves, 26 de febrero de 2015

Butifarras de Negrín


Otra receta de ese libro estupendo de la cocina de la Vila Joiosa llamado: “El menjars de les nostres mares”.
Es un libro curioso, editado por el Ayuntamiento de la Vila Joiosa en el año 2007. Las  recetas vienen en tres idiomas: valenciano, castellano e inglés.
Esto nos da una idea de lo turístico de un pueblo costero como es la Vila y también de lo pintoresco que puede llegar a resultar hoy día, el tema gastronómico tradicional.

Pues bien, dicho esto sobre el libro, no menos curiosa resulta la receta, también con un nombre simpático: “botifarres de Negrín”, o en castellano: “butifarras de Negrín”.
Forma parte de esas recetas que comentábamos hace poco, destinadas a engañar, de buena fe, eso sí, al estómago y al paladar, pues no conteniendo ni carne, ni siendo como su nombre indica, butifarra, sí tiene su aspecto y bastante de su sabor.

En cuanto a su nombre, no es el único plato de la época que se denominó “de Negrín”. El por qué lo encontramos en la culinaria de finales de la II República española, de la que Negrín  fue Presidente ya en el exilio.

sábado, 21 de febrero de 2015

Cuencos de chocolate


Podríamos decir que más que una receta, es un trabajo manual, un trabajo de modelado del chocolate.
Todo empezó ayer mañana con un whatsapp.  Mi hija me enviaba una foto de un cuenco de chocolate, muy parecido al que veis y su mensaje: Quiero hacer esto.
Yo ya había visto por la Red estos cuencos y me parecían muy bonitos, la verdad, pero no me había puesto a ello, así que era buena ocasión y le dije: bueno, trae chocolate blanco y fresas y lo hacemos, lo demás creo que lo tenemos.

Y fue dicho y hecho.


Lo que se necesita no es mucho:

lunes, 16 de febrero de 2015

Sopas de pan y ajo


La cocina antigua me gusta mucho y colecciono bastantes libros de recetas tradicionales de los pueblos de la provincia de Alicante sobre todo.
Al cabo de un tiempo de leer y leer muchas de estas recetas, te vas dando cuenta de cómo la comida, es un reflejo fiel de un momento social y aprendes a conocer ese momento.
Medio siglo atrás tan solo, las recetas tenían la contundencia de las carnes y los embutidos grasos, de las zonas de montaña, idóneas para hacer frente al frío y las duras jornadas que se hacían en el pasado, o eran múltiples los calderos hechos en los pueblos costeros, con pescados y otros productos del mar, productos que en otro tiempo fueron baratos, aunque hoy, se hayan convertido en lujo gourmet.


Pero entre una y otra clase de estos platos tradicionales, hay un sinfín de recetas sobrias, recetas cuyo arte era engañar al paladar y al estómago, haciéndole creer que comía carne o pescado, cuando comía hierbas, harinas o pan. Y lo mejor de todo, es que lo hacían literalmente,  con “mucho gusto”.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...