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martes, 26 de julio de 2016

Un asado argentino


El asado es una técnica de cocción, que consiste en exponer los alimentos, generalmente carnes, al fuego o a las brasas para que se cocinen lentamente.

Dentro de las variedades que pueden darse para esto, tenemos el asado argentino o asado a la cruz, que para mí, aunque no soy argentina, tiene un gran significado. 

Muchos son ya los asados argentinos que hemos hecho, reuniendo a amigos de toda índole, compartiendo este arte, que es el arte de convertir la cocción de un alimento en todo un ritual de amistad y de buen rollo.


Todo comienza con un fuego, que se enciende a primera hora de la mañana. Se necesitan al menos cinco horas para hacer un buen costillar de vaca como el que hicimos nosotros, así que no eran todavía las diez, cuando llegó Leo, nuestro maestro asador. El y Sergio, otro de nuestros amigos, argentino,  que actuaría como su ayudante, se pusieron rápidamente manos a la obra



Mientras Leo preparaba el costillar, embadurnando bien con una mezcla de sal gorda y fina, Sergio clavaba en el suelo una base de hierro, que es como un pie que sostiene más tarde a la cruz propiamente dicha, del asado.



Sobre la pared puede verse la cruz, que es el asador de hierro típico de este tipo de asados.
Los gauchos, usaban una estaca de madera, a la que sacaban filo en uno de sus extremos para poderla clavar en la tierra. Atravesaban la carne con la estaca y la ponían a la distancia justa del fuego.

Pero según relata Jacinto Nogués, en su libro El asado argentino: “Para disfrutar de un costillar cocido de esta manera, se necesita un asador de hierro en forma de cruz, de unos 1,5 metros de alto.
Ensartar el costillar entero, atarlo a la cruz con alambre, para evitar que se deslice y clavar el asador en la tierra.”

Así es como lo hizo Leo. Ató unos alambres en los extremos de la carne, sujetándola, y listo. Clavó la cruz a la distancia que consideró y dejamos que el tiempo pasara, plácidamente, vigilando el estado de la carne de cuando en cuando.



En relación con el fuego y siguiendo las tradiciones, hay dos formas de hacerlo: 
O se hace un fuego en forma de círculo, colocando en el centro, a una distancia no menor de medio metro, la carne, en cuyo caso no hace falta girar la carne, puesto que le da el calor por todas partes, o bien, se hace como en nuestro caso, un único fuego, clavando la cruz en forma casi oblicua, con las costillas dando al fuego.
Cuando el maestro asador lo considera, le dará la vuelta al costillar y lo hará por el otro lado.

El momento de dar la vuelta, así como otra serie de detalles, forman parte del “arte” del maestro asador. Aquí Leo ha demostrado con creces a lo largo de un buen número de asados que he tenido la suerte de disfrutar, que es un verdadero experto en la materia.

Como otros asados del Cono Sur, los asados argentinos están reservados tradicionalmente a los hombres. Mientras ellos se ocupan del fuego y todo el ritual que conlleva esta preparación, las mujeres elaboran las empanadas criollas, por ejemplo, otro clásico argentino, o las ensaladas variadas y verduras de diferente preparación, que suelen acompañar a los asados.
Y eso justamente estaba yo haciendo por la cocina, cumpliendo con la tradición:

Unas buenas cocas de verdura



Pasteles de carne y empanadas criollas



Ensaladas variadas

                                          


De gambas

Ensaladilla rusa

Pronto empezaron a venir los invitados. Al principio los hombres que sobre aviso, venían por si echaban una mano con el asado. Pero la verdad es que una vez puesto al fuego, el asado sólo requería ya la mirada experta del maestro asador, así que estuvieron echando unas partidas de futbolín y charlando.

Leo nos explicó la diferencia entre el asado a la cruz y el asado a espada, más propio de la tradición de otros países como Brasil. Pero los gauchos, nos dijo, usan más la cruz. 

Curiosamente, documentándome para este post, leo que en algunas regiones de Alemania también se cocina a espada, por ejemplo en la Turingia, aunque en esta zona, las carnes son normalmente de cerdo o pollo y no de vacuno, como en América.

Iba pasando la mañana y llegando poco a poco todos los amigos



Nos hicimos unas cervecitas y un refrescante tinto de verano y antes de que nos diéramos cuenta, estábamos ya metidos en faena con las cocas, las empanadas y otras viandas.



Aprovecho para decir, que las fotos en su mayoría son por gentileza de Rosa, ya que yo tuve poco tiempo de fotos, la verdad, trajinando arriba y abajo, no quería perderme nada del directo jajaja


Ese Celentanooooo

Y llegó el momento de la verdad, la mesa puesta a lo zafarrancho de combate, es decir, cada uno se busque la vida como pueda, pues éramos como treinta personas, la carne llegó humeante y espectacular

Leo cortó los alambres que sujetaban el costillar y ayudado por Sergio e Ismael, procedieron a realizar los cortes para servir la carne en la mesa


Era para mí una imagen muy entrañable verlos así, mano a mano, cortando aquellos trozos. Algo que me evoca los muchos encuentros que hemos tenido






Impresionante ¿No os parece?



Según la tradición, el modo de comer el asado es “al pan”, es decir, sin plato ni parafernalias. 
En nuestro caso, cada uno se lo comió como mejor le pareció




Disfrutamos de buenos vinos

Pero lo mejor sin duda era la compañía


Porque la comida es algo más que alimentarse y sienta muy bien cuando se comparte entre amigos. No es extraño que salga tanta magia de un día como este.






También tuvimos postres desde luego


Tarta helada de chocolate blanco


Brownie cocido a baja temperatura con cobertura de queso


Helados y otras golosinas de: yogur, turrón, chocolate, straciatella, trufa… Sorbete de cava y limón, de chocolate…

¡Fruta!

Y muchas risas intentando hacer una ola que no terminaba de salir como Rosa quería

video


Prometí publicar este post y así queda, como recuerdo de un día precioso que pasamos juntos.
Os quiero

Un abrazo

viernes, 15 de julio de 2016

Pastel de vegetales. Receta de verano


Los ingleses tienen una preparación llamada toad in the hole, algo así como “sapo en el agujero”, que consiste en una especie de masa, en donde se introducen diferentes carnes  o salchichas. El preparado se hornea y se sirve acompañado de vegetales.
La receta es bien fácil, pero no por eso deja de tener su historia.

Al parecer cuando se extendió el uso de la harina para hacer pasteles, unos panaderos tuvieron la idea de colocar uno de estos pasteles, en realidad una especie de oblea gruesa que cerraron como una cestilla, debajo del asado de carne, es decir, recogiendo los jugos que la carne iba soltando a medida que se iba horneando. El resultado fue un pastel, o como ellos lo llaman, un pudding, con sabor y jugo de carne.

viernes, 29 de abril de 2016

Chococubos con aceite de coco


Pues yo no sé por qué, pero cuando está nublado o llueve, me da por hacer pasteles de chocolate y queso. 
Entonces, como encantada por los aromas y por esos suaves colores marfil y castaño, me dejo llevar y disfruto del toque melancólico que siempre acompaña a la lluvia.

Los blancos ingredientes se me antojan como nubes, el chocolate me huele exótico, me dejo llevar como una niña en la mecedora de los sentidos. El día me parece de algodón, dócil y tranquilo y me gusta mucho.


Pero vayamos a la receta. Veamos los ingredientes para la mezcla de chocolate:

domingo, 17 de abril de 2016

Dejar constancia



El sábado 16 de Abril, celebramos en la escuela una cata de vinos con Diana Cardó. 

Decir que lo pasamos genial, que disfrutamos muchísimo de un encuentro que siempre resulta entrañable, entre alumnos y amigos, compartiendo esta vez, excelentes vinos y una siempre enriquecedora ilustración de la mano de Diana, sería quedarme corta o resultar repetitiva, dado que no hace tanto, hicimos una cata de cavas  que también fue todo un éxito.

Nuestros estupendos "catadores" se lo pasaron bien, se notaba en el ambiente, en las palabras, en los abrazos. Simplemente tengo que dar las gracias desde aquí, a todos ellos, por regalarme una vez más con un encuentro tan satisfactorio.

Y porque las imágenes hablan por sí solas y porque en cierta forma se lo debo a los asistentes, he aquí algunas instantáneas que dejarán constancia de esta bonita velada:

Eran alrededor de las 20,30 horas cuando comenzábamos. 


Cada uno con su hoja de cata para tomar notas, según las instrucciones que nos dio Diana. Al final de la noche, habríamos probado siete vinos, incluyendo uno dulce. Ahí es nada.


Maquinon fue el primero. Disculparéis que omita las notas de cata, pero sería largo y poco exaustivo si pretendiera detallarlos todos. Puede no obstante consultarse sobre este vino en este enlace: http://www.casarojo.com/es/nuestros_vinos/maquinon

lunes, 4 de abril de 2016

Pilaf de bulgur


La verdad es que no sé por qué llamar a este plato pilaf, cuando no tiene mucho parecido con la receta genérica del pilaf , que es una preparación a base de arroz de las cocinas de Oriente y de la India. 

Esta receta sin arroz, sin carne ni pescado y sin picantes, quizás debería llevar otro nombre, pero viene así reflejada, en el libro de cocina vegetariana de Jenny Stacey de donde la he sacado, así que respetaremos su nombre.


He hecho algunas modificaciones a la receta original, pero nada que modifique lo básico. 

Y puestos en antecedentes, vayamos ya con la receta en cuestión, que como reza en su título, está hecha con bulgur en lugar de con arroz, teniendo sus propias peculiaridades como vamos a ver.